Fundamentos


Grupo de investigación

Criminalidad y control social (América y Europa, 1850-1950) Discursos y prácticas institucionales.

Fundamentos

En las últimas décadas (debido, en parte, a las condiciones de desigualdad social, inseguridad y anomia que enfrentan nuestras sociedades) se ha incrementado de manera notable el interés de los historiadores del derecho y cultores de otras ciencias sociales por el estudio del delito, los criminales y el castigo administrado por el Estado en los siglos XIX y XX.

A partir de nuevas aproximaciones teórico-metodológicas, enfoques interdisciplinarios (Historia, Derecho, Sociología, etc.) y una revalorización de las fuentes judiciales, la historiografía americana y europea, ha dado cuenta de una serie de problemas, entre los que podemos mencionar el análisis de los discursos (liberales, positivistas, eugenésicos, etc.) de las élites sobre la emergencia del delito y las formas de justificar y aplicar el castigo; el estudio de los perfiles sociales, raciales y culturales que adoptaron los transgresores de la ley en diversos contextos; los dispositivos empleados para conocer, clasificar, controlar y rehabilitar a la población carcelaria; el análisis de los sujetos encargados de mantener el orden (abogados, jueces, policías, funcionarios penitenciarios y otros actores del sistema penal); el estudio de las instituciones de seguridad; etcétera.

No obstante el panorama alentador en que se encuentran los estudios historiográficos sobre el crimen y el castigo, creemos que sería muy productivo profundizar en algunos aspectos; los cuáles justifican la conformación de este Grupo de Investigación.

En este sentido, los objetivos que se persiguen con la constitución de este nuevo espacio pueden sintetizarse de la siguiente manera: a) promover, en forma más eficaz, el acercamiento entre diversos campos disciplinares (por ejemplo, entre la Historia del Derecho y la Historia Social y el de ambas disciplinas con la Sociología del Control Social y con la Política Criminal); b) ahondar en el análisis intensivo de micro-espacios (cárceles, instituciones correccionales de menores, instituciones manicomiales en donde se internaban a delincuentes alienados, etcétera); c) penetrar en la problemática de la reinserción social de los ex convictos y en el estudio de las instituciones postpenitenciarias; d) profundizar en estudios de casos de procesos de adopción de modelos penitenciarios y cuerpos jurídicos y de circulación-recepción de ideas criminológicas atendiendo, en particular, al impacto de éstas en las zonas periféricas y e) indagar en las transformaciones en las cátedras y planes de estudio de Derecho Penal en las principales universidades europeas y americanas, determinando su vinculación (y su proceso de autonomía) con el saber criminológico.

Con esta finalidad hemos organizado el Grupo de Investigación en seis áreas de trabajo prioritarias: 1) Prácticas punitivas y prensa; 2) Saberes expertos y cuestión criminal; 3) Instituciones del control social: las agencias policial y penitenciaria; 4) El discurso psiquiátrico y el tratamiento del delincuente inimputable; 5) Historia Institucional del control social formal de la criminalidad infanto-juvenil y 6) Transformaciones del Derecho Penal y de la Política Criminal.

Cada una de estas áreas pretende conformar diversas vertientes de análisis (en algunos casos con una metodología de abordaje particular) con el objeto de lograr una aproximación más acabada a los objetivos que persigue el Grupo.

En este sentido, consideramos que esta división en áreas tiene una justificación suficiente que avala su constitución. Así la indagación respecto al tratamiento que hicieron del delito los medios de prensa, permitiría, por ejemplo, ver la incidencia de este fenómeno sobre los poderes públicos, al momento de definir estrategias punitivas; frente a reclamos por la inseguridad ciudadana, que nacen al amparo de la reiteración de la noticia y su impacto sobre la opinión pública.

La investigación con relación a los saberes expertos tiene una indudable utilidad. A título ilustrativo, escrutar el mundo de las ideas y creencias de los agentes culturales (juristas, abogados, penalistas) que viven en un determinado momento permite explicar ciertas decisiones -por ejemplo, aquellas tomadas por la judicatura- que se encuentran, indiscutiblemente, influenciadas por aquellas prácticas.

Los micro espacios que conforman las instituciones totales (como la cárcel y el manicomio para delincuentes alienados) constituye, también, otro terreno fecundo para que, a partir de un estudio a escala y con uso intensivo de diversas fuentes, torne visible la vida cotidiana de los penados y los alienados judicializados, sus relaciones con los agentes penitenciarios y el personal técnico que integra los cuadros de aquellas instituciones, la continuidad (o no) de los contactos de los internados con sus núcleos sociales de pertenencia, etcétera; puntos de vista que acercan cierta claridad sobre las condiciones en las que se llevaba adelante el encarcelamiento y la internación.

Desde luego que la conformación de estas áreas debe ser concebida como algo dinámico: no se trata de compartimentos estancos sino de ámbitos que tienen una innegable interacción entre sí y que, por tanto, deben propender a conformar espacios de diálogo y complementación. Así, cuando la prensa direcciona su discurso en torno a la sensación de inseguridad, esta situación tiene relación con las reacciones de aquellas agencias que conforman los diversos segmentos de la política criminal del Estado (V.gr. el parlamento y el dictado de leyes que incrementan la punibilidad).

El Grupo de investigación Criminalidad y Control Social pretende asimismo auscultar -durante el período cronológico indicado- las tendencias político-criminales que se reflejan en Europa y América. De esta manera se procurará, a partir de la concurrencia y colaboración de investigadores de ambas regiones, visualizar si existen relaciones entre estos horizontes culturales diversos; analizando, en su caso, sus características.

Normalmente la búsqueda de estos espacios de debate interdisciplinario provino de los historiadores sociales. En esta ocasión, la propuesta nace desde los historiadores del Derecho ya que estamos convencidos de que quienes académicamente tenemos un particular entrenamiento jurídico, podemos realizar algún aporte específico para la historia de la cuestión criminal, al estar familiarizados con la utilización de herramientas conceptuales y categorías que, en algunas ocasiones, resultan extrañas en la formación del historiador social. En suma: consideramos -y de allí que nos hayamos decidido a la apertura de este nuevo espacio- que el propósito que se persigue con el diseño del Grupo posee una especificidad suficiente que lo justifica; pero siempre entendida como un ámbito de intersección, de convergencia y complementación de saberes.

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